martes, 8 de abril de 2014

La enamorada.

Querida, seguro ya estás dormida.

Un océano nos separa, y un montón de cosas sin gracia también.

No las nombraré, pero te aseguro que son cosas sin gracia, sin color, sin vida.

Por tus ojos sería capaz de cruzar el atlántico (por qué no???), aguantar tus crisis (que no son tan desconocidas para mí) y mandar los prejuicios a la mierda.

Seguro los prejuicios serían tremendos, interminables, agobiantes. Serían la muerte en vida. Pero qué?

Así como las crisis, de todas formas.

Pero me mantendría firme, admirándote.

Admirando la forma con que te apasionas por lo que crees lo correcto.

Admirando la forma de tu cuerpo, forma esa que la tengo solo en mi cabeza.

Mi cabeza dura, patuda y terca.

Mi cabeza impulsiva, extrema, histerica.

En tus crisis, te abrazaría, y te mostraría que tener las crisis de a dos es más divertido.

Jamás te diría que "Luego va pasar, tranquilita nena", porque sé que no van a pasar así.

Tendría las crisis junto contigo, pa hacerte compañia en tu tormenta de emociones y furias.

Para hacer tu cruz un poco menos pesada.

Dormiría junto a tí, con el olor de tu pelo, y el calor de tu piel.

Me acostumbraría a un invierno que todavía no conozco, aunque no me guste.

Tú no sales de mi puta cabeza, y el compartir momentos contigo se convirtió en una necesidad que fulmina huesos, entrañas y cerebro.

Buenas noches mi nena, que descanses.

H.S.


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