martes, 8 de abril de 2014

Alma de poeta.

Querida familia border, queridos DDA's, mis queridos depresivos y trastornados, como están?

Hoy sí que amanecí muy, pero muy muy muy mal. 

Mal en el sentido más claro de la palabra. 

Sin disposición, sin ánimo, sin entusiasmo. Como niña no quería destaparme la cabeza.

Kaila, una perrita que vive en esta casa pero que en realidad es mía (la historia de Kaila la cuento en otra ocasión, es una historia laaaarga) estaba bajo las frazadas conmigo, como que diciéndome: 

"Yapo Mami, quedémonos aquí un ratico más porfissss. Mamiiiiiiii"

Pero la vida no es dulce y tampoco el reloj es mi mejor amigo, así que de sopetón me paré, de verdad ya era demasiado tarde.

Uno se acosumbra a las asperezas del vivir. 

En el momento no estoy trabajando, pero levantarme siempre ha sido una de mis peores debilidades. No soy la que se atrasa, o la que duerme todo el día. Pero, de verdad, odio el momento de despertarme.

Son esos cortos segundos entre la dimensión de los sueños (sean buenos, sean malos o hasta cuando uno no se acuerda de ellos) y la "realidad" (que en mi humilde opinión, ((perdón a los escépticos)) no existe) donde uno todavía no se acuerda muy bien quien es, o lo que está sucediendo a su alrededor.

Son justamente esos cortos segundos que me provocan furia, molestia y profundo desagrado.

Bueno, hay que levantarse. 

Bajé la pequenã Kaila y fui a lavarme la cara. 

Mis ojos pequeñitos de tanto dormir. Pelo enmarañado.

Todo me hacía creer que hoy sería un poco peor que ayer, donde el desánimo me agarró hasta los huesos y me hizo dormir, dormir, dormir, dormir, dormir y dormir.

Desayuné a la hora del almuerzo, y 20 minutos después almorcé, bajo la mirada molesta de mi madre.

Mi madre es un caso especial. Luego dedicaré mi tiempo a escribir sobre ella y sobre el poder que todavía ella ejerce sobre mí.

Por ese y por otros motivos (que no nos interesan en el momento) fue que dejé la casa de mis padres, mi trabajo, mis amigos, mi entorno, y fui a vivir en Santiago. 

Les juro que, aparte de los putos problemas que tuve, nunca me sentí tan libre en toda mi vida.

Yaaaaa. Reconozco que fue un matrimonio del carajo. Creo que fui feliz por una semana y nada más. 

Pero la sensación de libertad adentro de mi corazón era indescriptible. Todavía me acuerdo.....

Volviendo. 

Hoy parecía que iba a ser un día con los peores adjetivos posibles. 

Obvio que todo saldría mal y yo volvería a mi frazada con Kaila, justo después de mi terapia a las 15:00.

En la terapia, todo OK. 

"Te felicito Heloisa, no te has cortado. Ya llevamos semanas sin automutilación verdad? Sé lo dificil que es para tí controlarse en ese aspecto.... (el carajo que lo sabe) Has tomado mucho? Pucha, es necesario mejorar ese punto eh?" y blá blá blá blá...

De regreso a la casa, me senté en un café y me puse a conversar con un amigo virtual por el fb.

Me sentía triste de verdad. Una inutil, sin ninguna función en esa ciudad de m.... o en ese pais o en ese mundo.

100% inutil. 

Ese amigo me dijo algo que hace muuuuuucho tiempo no me decían. 

Algo que yo sé, pero los putos TLP, DDA, EDM trataron de dejar bien escondido.

Me dijo "tienes alma de poeta". 

Es el mejor halago en el mundo para mí. No me importan piernas bonitas, pelo arreglado, ojos profundos o la mierda que sea. 

Es el mejor halago del mundo, vuelvo a decirlo.

Con esas palabras tan sencillas, el gris se tornó morado, el beige se tornó rojo y una mariposa posó en mi mano.

Tengo alma de poeta.

Puede que yo sea la loca de mierda que soy, pero tengo alma de poeta.

Gracias C.S.

TQM


No hay comentarios.:

Publicar un comentario