Queridos,
Amanecí como todo día domingo, odiosa, mal humorada, queriendo que fuese cualquier otro día.
Más encima me desperté con mi madre me llamando de forma no muy amorosa pa desayunar, ya que, según ella, era tarde (10:00).
Odio que me despierten a los gritos. Si desperarme ya es complicado, con gritos la cosa se pone fea, fa de verdad.
Bueno, fui hasta la cocina, preparé mi café y tomé mi arsenal de pastillas de la mañana (Rivotril Oxicodal, Bupropion, Escitalopram, Antabus, Sertralina, Quetiapina y Lorazepam).
Ya medicada y sin ser un riesgo para nadie volví a mi pieza, tenía sueño de verdad.
Volvieron los medios gritos.
Mi abuela es de edad bien avanzada, y pasa los fines de semana con nosotros. Todavía dormía como un lirón,se escuchaba su ronquido de leeeeejos.
Con el manso grito me harté y me levanté de vez. Arreglé mi cama y limpié un poco la pieza, barrí, quité el polvo, etc etc.
Con todo listo me puse a chatear con mis amigos por el celular, y no soporto no tener privacidad.
Una de las partes más complicadas de haber dejado Santiago, como ya les dije, fue perder totalmente mi privacidad y mi espacio.
Pedí educadamente permiso, cerré la puerta del baño (único lugar donde tengo algo de privacidad ) y seguí conversando.
Ella entra de nuevo..... Mi sangre hierve en la cabeza, por todo mi cuerpo.....
Pedí que me dejara en paz unos 10 minutos que fuesen.
Entró de nuevo al baño.....
Bueno, lo que sucedió después es poco, les prometo que es poco.
Tiré el puto celular contra la pared, se destrozó. Golpeé la puta puerta del baño con pies, rodillas, manos, cabeza y cuerpo, y grité hasta que no tuviese más voz.
Típica reacción border, pa quienes ya lo son. quien todavía no conoce, así funciona cuando somos puestos contra la pared.
Me tranquilicé, ella también.
El celular logré arreglarlo. Los moretones se van a ir.
Me mandé un par de Ravotril de 2mg (creo que unos 6), como 3 pastillas de Quetiapina de 50mg y algunas (no sé cuantas) de Oxicodal de 600mg.
Volví a la normalidad, pero con sueño.
En la tarde pasó una amiga a buscarme a tomar jugo. No querían darme cerveza. Insistí y le dije que ya tengo 33, y que hoy más que cualquier día las necesitaba, así que mi abstinencia fue interrumpida por un rato.
Que alivio....
Que sensación tan buena.......
Indescriptible..........
Llegué, dormi de nuevo.
Me desperté con casi un litro de café, solo así.
Así fue mi día querida familia.
Ojalá el de ustedes haya sido mejor que el mío.
Cuídense, buen Lunes.
Los quiero mucho.
H.S.
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