lunes, 31 de marzo de 2014

Yo. Cruda, sin disfraz, sin rótulos sin verguenza. Solo yo.

Buenas noches queridos, Borders, DDA's, Depresivos y Trastornados en general, como van?

Hoy les escribo un poco más tarde, es que estuve ocupada todo el día en un proyecto que todavía no me sale. Cuando esté listo les contaré en detalles.....

Hoy día les cuento acerca de otra faceta de los síntomas del puto TLP, o BPD, , o como quieran llamar a esa mierda de tormentas emocionales que nos lleva tanto a la gloria como a la miseria. Que nos hace reír y minutos después nos hace llorar furiosos queriendo destruir todo que esté cerca.

Les confieso que, aparte de cortarme, intentar suicidio inumeras veces, arrancarme el pelo, ser 8 ó 80, tener inestabilidades emocionales serias, ser adicta al alcohol, ser realmente adicta a la cafeína , padecer de un serio y comprobado disturbio de atención y ser mentalmente hiperactiva, etc etc etc y blá blá blá (todo lo típico de del TLP y DDA) , también soy una persona que comete hurtos.

Como casi todo que tratamos aquí, la cosa empezó pequeña, con pequeñitos hurtos, por lo general cosas que cabían en mi mano cerrada. Con la mano cerrada, la metía en la cartera y lista.

La adrenalina disparada al cuerpo en el momento de cometer el hurto es, en ese segundo específico, similar a la adrenalina de la sangre que gotea, o del pelo que uno arranca.

Es indescriptible en ese momento dicha sensación, y uno la goza, la disfruta, como una pequeña vitoria.

La ventaja que se llevó, la plata que ahorró, el puto y estúpido objeto que se hurtó.

Se pasan algunas horas (a veces minutos) y el fruto del crimen ya no tiene valor, no tiene gracia, no tiene ningun atractivo.

Uno necesita hurtar cosas más interesantes, más grandes, más caras....

Así empecé yo, y hoy soy capaz de cometer hurtos hasta en una joyería muy cara de un mall muy conocido, sin que nadie se de cuenta.

Hurtar se convierte en vicio, así como el cortarse, el alcohol, el drogarse. 

Sé que debo detenerme, y en ese camino vamos bien. Ya se pasaron algunos meses sin nada de nada.

Cierta vez llegué a ser detenida por una noche, en Santiago. Con un abogado del Estado, y mis comprobantes médicos, mis medicamentos y el comprobante de mi (en la época) reciente hospitalización, él logró sacarme de allá al otro día.

Esa noche que pasé detenida jamás la olvidaré. Me detuvieron por esmaltes. Esmaltes!!!!! 

Me desvelé, obvio. Al otro día tuve una crisis nerviosa y empecé a patear las paredes, rascarme la cara y arrancarme el pelo. Me llevaron a una celdita chica, sola, con una buena dosis de Lorazepam en la vena.

Eso sucedió hace más de un año.

Así que, si alguno de ustedes está haciendo cosas por el estilo, les ruego que paren

Paren por ustedes. No por verguenza, o porque es feo. Sino porque NO LO NECESITAN.

ES UN VICIO QUE SE PUEDE TRATAR CON FUERZA DE VOLUNTAD Y DOMINIO DE LOS IMPULSOS.

Los dejo queridos,

Buenas noches,

Besos en el corazón,

H.S.

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