jueves, 27 de marzo de 2014

La tensión

En la casa, se respira tensión en el aire.

No, no es la tensión sexual, ojalá fuese. Es la tensión de temas no resueltos, rabias y rencores guardados, y principalmente la tensión de tener una persona trastornada cerca.

No tengo ganas de estar acá, lo que ya no es novedad pa nadie, pero no consigo disimular mi cara, mis comentarios y mis sentimientos.

La tensión se respira en el aire.

No me gusta ser la causa o la razón de tanta preocupación, tanto fastidio y tanto disgusto.

No me gusta que se preocupen tanto por mí, a punto de que eso afecte sus vidas personales. Eso solo me genera más tensión y angustia adentro mío.

En mi cabeza siento que estoy mucho mejor, pero eso es parte de mi ser inmediato. Quien me ve de afuera, los médicos, mi familia o mis amigos, saben que todavía queda harto por caminar.

Recien me tomaba los remedio de la noche (Oxicodal, Ravotril, Venlafaxina, Quetiapina y Topiramato) y me pasó muy firme pela cabeza tomármelos todos. Todos los que estaban en las cajas. Sería una muerte dolorosa sin duda, pero certera.

Decidieron (siquiatra + sicóloga + familia) que yo debería regresar a mi patria y estar acompañada de la familia después de un episodio que, desde mi punto de vista, fue de los peores. Fue el día que peor me comporté, peor que cortarse orejas o arrancarse uñas.

Había despertado muy angustiada, llorando y gritando. No había soñado, el puro hecho de despertar me generaba eso hace un tiempo.

Como mi cuerpo se estaba recien recuperando del coma y tenía muchos puntos, empecé a pegarme en la cabeza con lo que tuviese en las manos. Tomé una linterna, después rompí unos platos en la frente y como no encontraba nada más, tomé mis botas de frío (esas que son duras abajo) y empecé a pegarme en los ojos y la nariz, con una fuerza y violencia que nunca había experimentado antes.

El resultado fue un nariz roto, ojos morados e inflamados, la cara llena de moretones, el labio superior partido y un diente delantero con una pequeña quebradura.

Me asusté conmigo misma y con mi ira y en esas condiciones llamé a mi siquiatra y le avisé que estaba yendo a su consultorio en aquél momento.

Desde ahí empezó toooooooooda la historia de que Heloisa no se puede quedar sola, de que es un peligro para sí misma y que no puede interrumpir su tratamiento. Hubo un aumento en la dosis de mis medicamentos, hubo después una segunda hospitalización por mi cuenta y voluntad (principalmente por el tema del alcohol y de los cortes) y ahora dejé Santiago. ("Santiago de mi vida, viste mis primeras heridas..." - mi primer poema).

Creo que expliqué bien el alud de sentimientos y emociones que cargo conmigo, y si no, vuelvo a decirlo: no me gusta estar en esa ciudad, no me gusta perder mi privacidad, no me gusta estar lejos de Santiago, no me gusta la violencia gratuita y estúpida que se ve en las calles de mi pais.

No me gusta la tensión, absorbo de modo muy intenso el sentimiento de los demás, y si alguien muy cercano a mí está tenso o nervioso, yo me convierto en eso.

Por el momento no hay qué hacer. La única actitud sana y menos dañina para mí y para todos a mi alrededor es mantenerne a raya de los pensamientos malos de muerte y automutilación.

Lo lograré, ni que para eso tenga que volver a intoxicarme con clonazepam y llenarme de alcohol. Pero nadie se enterará que por adentro estoy hecha mierda.

Odio la tensión.

1 comentario:

  1. Vamos amiga, no debes rendirte!! Poco a poco controlar estos impulsos, las personas que tienen una discapacidad ya sea psiquica o fisica, deben ser ellos mismos, hay que ayudarles en sus dificultades pero tambien hay que dejarles un margen para que sean ellos mismos.. hay que luchar porque puedan tener una autonomia, que no te desanime la situacion amiga, lucha y se fuerte. Haz lo que te manden y trabaja en ti para que sea mejor, para contruir un futuro para ti y por favor no dejes la guitarra!! Es maravilloso que te guste la musica porque es muy terapeutica, no lo dejes amiga, espero y deseo escucharte amiga con mucha ilusion <3 :)

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